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Si no cuidas a las personas, ¿Cómo vas a obtener resultados?

Entrevista realizada por Juan Carlos Maestro, creador de Felicacia al Presidente de Auren Consultores, Javier Cantera.

«Ser optimalista no significa ser feliz siempre, sino que tu actitud te hace ver lo positivo que tiene cualquier situación, por muy negativa que sea.» 

 

JCM. – Dicen de usted que es un “optimista realista” ¿Se pueden conjugar esos dos conceptos en estos momentos tan convulsos y de tanta incertidumbre? ¿Qué debe pesar más, el optimismo o el realismo?

Optimalismo, también llamado optimismo inteligente u optimismo dinámico, es un término expresado por Tal Ben Shahar. Este autor, consultor y profesor de Psicología de Harvard, nos dice que la obsesión por ser feliz todo el tiempo te hace miserable, y estoy de acuerdo en que la felicidad se produce a partir de una actitud proactiva de ser positivo y optimista frente a lo impredecible de tu entorno.  No tenemos que ser siempre felices, pero sí encarar con optimismo todos los aconteceres diarios adversos.  El realismo es el primer nivel para tener adaptabilidad, pero el impulso y la energía te los da la visión optimista de la vida. Ser optimalismo no significa ser feliz siempre, sino que tu actitud te hace ver lo positivo que tiene cualquier situación, por muy negativa que sea.  No restarle gravedad a lo negativo, pero poner el foco en lo positivo que puedo sacar de la actual situación. Es una actitud vital. 

Javier Cantera

  • Presidente de Auren Consultores (primera firma española de servicios profesionales)

  • Doctor en Psicología y licenciado en Derecho

  • Máster en Dirección de Personas y en Recursos Humanos

  • Preside la fundación Personas y Empresas

  • Profesor del IE, la Universidad Complutense, la Cámara de Comercio de Madrid, la Escuela Europea de Calidad de Milán, la Universidad Antonio Nebrija y la APD

  • Es autor de más de 20 libros sobre Psicología y Recursos Humanos

JCM. -¿Qué cree que se necesita más en estos momentos en las empresas, más tecnología o más humanidad?

Una distorsión o sesgo cognitivo es la obsesión por crear dilemas artificiales. ¿Por qué hay que elegir entre tecnología y humanismo? ¿La tecnología no es una obra humana?, y ¿No existe el hombre sin ningún tipo de tecnología? Son dilemas falsos que nos llevan a tomar partido, a buscar argumentos que nos diferencian en lugar de pensar holísticamente.  Desde hace tiempo milito en el humanismo tecnológico, que consiste en pensar desde y por lo humano en cualquier tecnología.  El hombre crea tecnología y debe dominarla como obra humana, y no pensar que la tecnología es inhumana.  Cualquier tecnología puede ser utilizada inadecuadamente, pero también cualquier ser humano puede ejercer su maldad a través de la tecnología. No es un dilema, lo humano y lo tecnológico son complementarios. No nos obliguen a elegir lo que no tiene naturaleza para ser contrario.

JCM. – ¿Se siente feliz con lo que hace?

La felicidad empieza como una profunda actitud vital, con la adaptación a las circunstancias que te rodean y finaliza con una conciencia del valor de ser feliz en cada momento. La felicidad no es una meta, es un camino, y por tanto hay momentos infelices que por contraste ensalzan los momentos felices. Igualmente, no es feliz el que quiere solamente, sino el que entrena en su día a día sus objetos de felicidad. Ser feliz significa saltar de momentos de felicidad sintiendo que cualquier infelicidad es el preludio de una próxima felicidad, y cualquier felicidad es efímera porque le sigue una infelicidad.  Yo creo mucho en la metáfora del recolector de alegrías y pastor de sonrisas. Hay que recoger los momentos alegres del día y buscar situaciones que te generen felicidad, pastoreando tu entorno. Ser de pueblo, cultivar tu entorno y cuidar de él para ser feliz en cada momento.  En este momento, soy muy feliz contestando estas preguntas; pues eso es lo más valioso de esta entrevista, es decir, la dosis de felicidad que me llevo por evocar y pensar en mi propia vida.

«…milito en el humanismo tecnológico, que consiste en pensar desde y por lo humano en cualquier tecnología. «

JCM. – De todo lo que hace ¿qué es lo que más le apasiona?

Mi pasión son las personas. Por eso soy psicólogo, y cada persona me lleva a un nuevo contexto relacional: y eso me apasiona.  Conocer a nuevas personas, interactuar con las conocidas, generar nuevas sensaciones y lazos emocionales es un mosaico muy apetecible en tu día a día. Cada día soy más feliz siendo psicólogo, intentando ayudar a los demás desde la humildad y la honradez. Pero luego mi alma curiosa me lleva a aprender diariamente cosas nuevas, a estar abierto a nuevas ideas y a cambiar. Cambiar es mi pasión por ser mejor persona. Dios nos libre del que lo tenga todo claro y no cambie. Mis dudas generan mi pasión por aprender, y mis nuevas relaciones mi pasión por ser mejor persona.

«Mi pasión son las personas. Por eso soy psicólogo.»

JCM. – ¿Le quedan muchos retos por superar o realizar?

Casi todos, solo he hecho una milésima parte, pero tampoco me obsesiona no acabar la obra, soy un ferviente creyente en la psicología del intento. Además, los retos no valen de nada si no los convertimos en desafíos, poniéndoles parámetros de consecución. Tengo muchos retos, pero lo importante son los dos o tres desafíos del momento, que te hacen levantarte con pasión cada día. Tengo el reto de ser buena persona, la mejor persona posible que pueda ser, pero tengo el desafío de poner en marcha un centro de estudios del liderazgo en la Fundación, donde se pueda investigar y conocer que ser una buena persona es básico para ser un buen líder.

JCM. – ¿Qué se necesita para llegar a ser presidente de una compañía de más de 400 trabajadores?

Nada especial, solo perseverar en tu pasión, trabajando con ahínco en aquello que te apasiona. Por tanto, lo importante no es ser presidente de una compañía, sino de una empresa de consultoría centrada en el valor de la persona en la empresa. Ser empresario es un medio para que ocurra lo que debe ocurrir, pero no es un fin.  Por eso, lo importante es el propósito empresarial. Auren, donde se integra BLC, intenta ser una muestra en España de cómo hacer consultoría a las empresas desde el valor de las personas en cualquier organización. Este propósito describe una pasión que se materializa en una empresa. No hay empresa sostenible sin propósito claro.

JCM. – He oído que le gustaría escribir y publicar más de 50 libros.  ¿Tanto tiene que decir?

Este es un desafío vital que explica mi reto de demostrar el valor de la persona en las empresas.  El objetivo no es escribir 50, sino proporcionar un largo recorrido para tener un horizonte vital. La obsesión por un número no es sana, y por eso este desafío lo contemplo como una base para futuros retos, y simplemente enmarca mi continua curiosidad. Mi planteamiento no es que tengo mucho que contar, sino que tengo mucho que aprender. Mi faceta literaria surge del enorme interés por ser feliz en cada momento, y por ello intento ayudar a otras personas a través de mis reflexiones. No se trata de escuchar para ser leído, sino para aprender. Cada libro que escribo representa una parte vivida de mi pasión. Al final, lo importante es ser feliz escribiendo y transmitir tus ideas con la humildad y honestidad de aquel anciano que colgado de su cachava te contaba en el pueblo sus experiencias, limitadas a su entorno rural  A mí siempre me gustaba su pasión al narrar y su regalo para los demás.

JCM. – Me fascina de usted que uno de sus objetivos es crear empresas para crear puestos de trabajo.  ¿De dónde nace ese espíritu? ¿Qué le mueve a llevar a cabo ese logro?

Soy hijo y nieto de empresarios, pequeños empresarios que aceptaban que la empresa era una forma honrada de ser ciudadano. En mi atropellada juventud de ideas sociales efervescentes defendía mi decisión de ser empresario. A los 19 años creé mi primera empresa, y tanto mi abuelo como mi padre eran felices y me transmitieron la cantidad de felicidad que podría generar una empresa. Mi afán no es crear por crear, sino crear sostenibilidad; suelo quedarme con un pequeño porcentaje de la mayoría de mis empresas y que otros socios tiren de ellas para que sean sus sueños. Me encanta apoyar sueños ajenos, porque, como decían los Indios Americanos, yo soy un atrapasueños y un ilusionador de sueños. No hay nada más hermoso que crear de la nada una nueva idea empresarial: para mí no se trata de ganar dinero, sino de crear riqueza social.

«No hay nada más hermoso que crear de la nada una nueva idea empresarial.»

JCM. – ¿Cuántos puestos de trabajo ha creado en su vida? ¿Y empresas?

Empresas creadas ante notario con participación, más de 40, pero ante todo señalar que, exceptuando unas pocas experiencias negativas, que como buen empresario son mis fracasos de aprendizaje, la mayoría persisten o están integradas en otras.  Y el número de puestos de trabajo no lo he contabilizado, pero más de 1000 creo que sí.  Pero lo importante no es contabilizar, sino ver la energía y la forma creativa que hay detrás de cada empresa creada. Este año 2022 llevo creadas 3 empresas, y espero que la cosecha 2022 se desarrolle, porque luego vendrá la cosecha 2023.

JCM. – ¿Qué opina de la felicacia?

A mí me gusta poner cara a los conceptos, y para mí felicacia es una sonrisa inmensa de Juan Carlos Maestro.  Una persona que ha luchado por sus ideas, que ha canalizado sus fuerzas en la pasión de entender que sin la felicidad no existe vida profesional. En la  felicacia, como en todo concepto movilizador, lo importante no es lo que significa, sino lo que determina que sea significante de nuestra conducta.  Este concepto permite que las personas consigan entender que merece la pena luchar por sonreír en cualquier momento profesional. Que una condición para ser un buen profesional es hacer la felicidad, y además que no es una obligación, sino una aspiración motivadora diaria.

JCM. – ¿Cree que las empresas están receptivas a implementar este concepto en sus organizaciones y a contratar a personas específicas que se ocupen de la felicidad de los trabajadores?

Las empresas cada vez necesitan más del bienestar emocional de su personal.  Tras el Covid-19 se ha demostrado que las empresas que se preocupan y se ocupan de la afectividad de sus trabajadores son consideradas más atractivas para el talento.  Podemos decir que las empresas donde se valoran las emociones de las personas van a tener mejores profesionales por competencia, por actitud y por propósito. Organizaciones que apuesten por la felicacia son una gran inversión de futuro.

«La felicidad es una ecuación personal y libre de cada persona; de lo que sí es responsable la empresa es de que el trabajo, al que tantas horas dedicamos, no genere malestar…»

En lo que no estoy de acuerdo es en crear figuras que se agoten en sí mismas.  No podemos caer en la dictadura de tener que ser feliz porque lo diga la empresa.  Estoy en contra de crear Jefes de Felicidad (GEFE) ni cualquier otra figura que haga tapar una labor que es propia del o los líderes de la empresa.  La empresa no debe estar pendiente de la felicidad de un empleado, ya que la felicidad es una ecuación personal y libre de cada persona; de lo que sí es responsable la empresa es de que el trabajo, al que tantas horas dedicamos, no genere malestar… De ahí la preocupación por el bienestar emocional que genere un ecosistema laboral donde no haya jefes tóxicos, organizaciones desmotivadoras, rutinización de tareas, etc. La psicología científica ha identificado más de 25 palancas donde nos jugamos el bienestar emocional de la persona en una empresa, pero velar por que los empleados no sean infelices es una obligación empresarial, así como propiciar que cada persona sea feliz dentro de una empresa, en una verdadera organización con felicacia.

«Organizaciones que apuesten por la felicacia son una gran inversión de futuro.»

JCM. – ¿Cree que se necesitan líderes felicaces en las organizaciones?

Como se dice en las teorías de Walumba de liderazgo auténtico, el líder tiene que ser autoconsciente de su felicidad, ser transparente (decir lo que piensa), tener un balance equilibrado de información diversa y estar autorregulado por unos valores humanos. El líder que se conoce, que no se engaña a sí mismo ni a los demás, que no se fía de una sola fuente de información y que tiene un código de valores humanos es la base de la felicidad de un líder. Ser un líder feliz genera entornos felices. ¿Se puede ser un líder sostenible si no se es una persona que irradia felicidad?

«El líder tiene que ser autoconsciente de su felicidad.»

JCM. – ¿Cree que en la cuarta revolución industrial la felicacia es compatible y necesaria entre tanta tecnología y robotización?

El humanismo tecnológico tiene por objetivo facilitar la comprensión de la tecnología como obra humana.  Y por tanto, no podemos olvidar que la tecnología debe propiciar la felicidad humana.  No son incompatibles sino necesarias, nadie va a plantear la robotización o cualquier tecnología sin prever la ecuación de la felicidad de los usuarios.  Lo preocupante es dejar este trabajo solo a personas con mentalidad “tech”, de ahí la importancia de incorporar profesionales de Ciencias Humanas para que participen en el diseño tecnológico.  Estos profesionales de Ciencias Humanas, con su mentalidad “fuzzy” (confusa), introducirán en la tecnología la felicidad como un valor humano.

JCM. – Kazuo Inamoto, el fundador de la multinacional Kiocera, multimillonario y al mismo tiempo monje budista, en su libro Negocios & Espiritualidad, afirma: «Si quieres huevos, ocúpate de las gallinas», en clara referencia a que en la empresa hay que ocuparse de los trabajadores. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

Las personas explican las empresas. Si no cuidas a las personas, ¿cómo vas a obtener resultados sostenibles? Puedes engañar a alguien durante un tiempo, pero a todos durante mucho tiempo es impensable. La experiencia del empleado explica la experiencia del cliente y las dos determinan los resultados de la compañía. Tratar el bienestar de tus empleados es invertir en la mejor experiencia de tus clientes, y por tanto, obtener unos mayores ingresos empresariales. El empleado es el origen de tus beneficios, y por ende, la felicidad de tus empleados es la fuerza motriz de los resultados como empresa.

«No podemos olvidar que la tecnología debe propiciar la felicidad humana.»

JCM. – ¿Aplica en su organización algún criterio o método para mejorar la felicidad de sus trabajadores?

Siendo un líder con felicidad, se trata de cuidar situaciones de malestar laboral: la felicidad mejora si el trabajo no te produce malestar.  En este sentido, sigo el criterio de la gestión eficiente de la experiencia con los empleados:

  • No generar expectativas que no pueda cumplir.
  • Dar ejemplo desde la dirección del compromiso con la buena experiencia del empleado.
  • Escuchar activamente lo que te dicen los empleados.
  • Aceptar, corregir y aprender de tus errores.
  • Y procurar que la persona sea un fin y nunca un medio.

Y estos son cinco principios para ser un líder humilde, honesto y humano. No hay que intentar que las personas sean más felices, sino que el trabajo no les haga infelices.

JCM. – ¿Cómo le gustaría que le recordasen cuando ya no esté operativo en el mundo laboral?

Yo creo que nunca dejaré de estar operativo, y además no me preocupa el recuerdo, sino la satisfacción actual, cosechar sonrisas cada día para generar la tranquilidad de tener una gran reserva cognitiva positiva por haber sido ante todo una persona buena y feliz.

«El empleado es el origen de tus beneficios, y por ende, la felicidad de tus empleados es la fuerza motriz de los resultados como empresa.»

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